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Mi cuento favorito

27 enero, 2012
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Agradecimientos a @Vezzino por proponerme la palabra “caricia” desde Twitter, la cual me inspiró este tuitcuento.

Los finales abiertos no son finales

21 enero, 2012

“Se termina la temporada con un final abierto“, habréis oído por enésima vez cuando hacen publicidad de vuestra serie favorita (sea de TV, Internet, serie de novelas, etc.). La actual moda de dejar series y novelas con un supuesto “final” inconcluso, en que no se descubre el misterio, no se sabe que decisión tomará el protagonista, si se atrapará o no al malo, etc. ha convertido a este clásico recurso literario en un temido enemigo de los amantes de las historias con principio y conclusión. Pero el quid de la cuestión es:

¿Qué es realmente un final abierto?

Originalmente, el “final abierto” no era más que un recurso para enganchar al lector/espectador a una historia lo bastante larga como para ser planteada en varios capítulos/episodios. Un “continuará” para ser más exactos. Explotar la curiosidad del lector/televidente para mantener latente su expectación en pos de la próxima entrega. Dejarles con la miel en la boca.

Pero ¿qué ha pasado ahora? En el mercado de las novelas y los guiones, ya no basta con creer tener una historia completa para reproducirla en su totalidad: falta de presupuesto, baja audiencia, un guión demasiado enrevesado, “hartura” del autor en continuar una historia para la cual no preveyó una conclusión a tiempo… En definitiva, historias que se quedan a medias. Y para salvar la ocasión, se comenzó a usar como eufemismo el “final abierto”.

Recursos literarios, sin abusar

No estoy en contra de los finales abiertos en sí, no se me malinterprete. Puede ser un recurso útil en microrrelatos (brevez obligada y finales sorpresa), historias de miedo (¿hay o no hay fantasma?, la duda aterra…) y alguna que otra historia de ciencia-ficción (aún quedan misterios a descubrir por la humanidad). Varios autores juegan con la posibilidad de libre interpretación de un final abierto para impulsar al público a meditar en las consecuencias por sí mismos.

En definitiva, lo que me parece exasperante es no el uso, sinó el abuso. No tendré que hacerme la “perdida” para poner ejemplos de desilusionantes finales abiertos después de estar día tras día, semana tras semana, para saber al fin el qué-cuándo-dónde-cómo-porqué de todo el calvario que pasaron esos personajes con los que uno empatizó. Porque andar el camino en sí es agradable, pero no llegar a ninguna parte es frustrante. Y lo que me ha llevado a ser muy reticente a la hora de querer seguir series largas.

Musas al borde de un ataque de nervios

Con lo difícil que es encaminar un historia propia y original, sólo faltaba que la musa te apuñale a traición diciendo que “así y así tuvo que acabar esa otra historia que andábamos viendo o creo que esto se debió a aquello o, no, cámbialo, podría ser por lo de más allá, pero qué más da porque no es oficial…” Eso es lo más trabajoso de este tipo de musas, que quieren terminar el trabajo que dejaron otros a medias. Si no os lo creéis, preguntad a cualquiera que haya escrito (o deseado escribir) un fanfiction.

*Otros puntos de vista interesantes sobre los finales abiertos:

Pere Calders, considerado uno de los mejores cuentistas de la literatura catalana, abogaba por los finales abiertos (…). “Si acepta el juego, siempre le quedará un desafío después de la lectura, una invitación a pensar en soluciones por cuenta propia que le permitan adaptar las salidas a sus preferencias personales. El cuento es un magnífico instrumento para este ejercicio mental. Considero que es conveniente tenerlo presente a la hora de abrir cualquier libro de narraciones breves”, expresaba Calders.

“¿El final abierto o final cerrado en el cuento?” en Escribirparapublicar

Pero la importancia del desenlace en la estructura del cuento no reside únicamente en cerrar o dejar abierta y en suspense la acción, sino también en satisfacer las expectativas del lector “haciéndole sentir que valía la pena consumir el tiempo en la lectura”[21]. La crítica considera que la mejor manera de llenar las expectativas del lector es a través de un desenlace sorprendente, cuyo objetivo primordial es dar una nueva dimensión al relato, mediante una agravación inesperada y definitiva del conflicto desarrollado en el relato para que éste se grabe en la memoria del lector y llegue a lo más hondo de su sensibilidad. Enrique Anderson Imbert considera que un desenlace es soprendente “cuando con un truco el narrador engaña al lector y en los últimos renglones lo desengaña con una salida inesperada [22].

Revista Espéculo, número 31

¿Y tú qué prefieres? ¿Cerrado o abierto?

Opiniones vía Twitter:

Con oído atento (Los sentidos, 1ª parte)

15 enero, 2012

 

Hace un tiempo me preguntaron qué es lo que más me inspira. Respondí de forma genérica que TODO. Y sin exagerar. Se trata de tener una actitud abierta y de observar las cosas como si fuera la primera vez, fijarse en esos detalles aparentemente insignificantes. Dejar que nuestros sentidos sean permeables.

En esta serie de los sentidos que comienzo hoy -fiel a mi filosofía de “hacer listas” y el “reciclaje literario de ideas”- la dedico al oído.

Porque cuando pongo el oído atento, descubro: Leer más…

Los 7 pecados capitales de una mujer

7 enero, 2012

Si es que ser mujer no es fácil. Y para colmo de males, las tentaciones nos vienen de siete en siete.

Las listas siempre me han fascinado. Casi obsesionado: colores del arco iris, números, países y capitales, etc. Por eso no podían faltar los conocidos pecados capitales. Demasiado conocidos incluso. Como dijo mi viejo amigo Anónimo Nosequien Seleocurrió: “hay que ser muy creativo para cometer un pecado original”. Y la creatividad es mi otra obsesión. De hecho, la obsesión debería ser un octavo pecado capital. Leer más…

Con los cinco sentidos

9 noviembre, 2011

Si por una extraña enfermedad perdieras uno de los cinco sentidos, ¿cúal preferirias que fuese? Preguntado por principeroxido

Zilniya

La vista no, que no vería los paisajes.

El oído no, que no oiría la música.

El olfato no, que no olería las flores.

El gusto no, que no saborearía las frutas.

El tacto no, que no sentiría los abrazos.

Preferiría perder el sentido común, que para lo que me vale…

Answered Tuesday, 22 Mar 2011 at 03:48AM

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El mejor amigo

9 noviembre, 2011
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Cuentos de crisis

29 junio, 2011
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Si la vida es cuento, ¿qué pasaría si los cuentos clásicos estuvieran afectados por la crisis? Recortes, bajadas de sueldos, despidos… Ya ni los clásicos infantiles se salvan de la quema. Quiero decir, de los planes de austeridad. Sólo falta que los vendan en las tiendas de los chinos. Pero no os confundáis, no son cuentos chinos, son cuentos de crisis.

(Dan gato por) la liebre y la tortuga

De como una honesta carrera se vio empañada por un feo caso de dopping.

Los 2 cerditos que tuvieron que comerse al 3º

Un hermano mayor que se sacrifica por su hambrienta familia.

Blancanieves y los 7 mineros en paro

8 personas hacinadas en apenas 30 m² y sin trabajo.

Hansel sin Gretel

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Esto es de locos

5 abril, 2011
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Esta historia es de locos. Mejor dicho, esta historia va de locos.

Era mi primer día en el hospital psiquiátrico, como médico residente. Había estudiado, oído hablar y hasta visto vídeos de personas afectadas de diferentes clases de psicosis, pero en el hospital sería la primera vez que los trataría cara a cara.

—¿Podría ver una relación de los pacientes y sus diagnósticos? —pregunté al doctor Meza.

—Vamos a hacer algo mejor —respondió —. No voy a darte una “lista de la compra” para que puedas crearte ideas preconcebidas de los pacientes. Tú mismo irás habitación por habitación y les preguntarás por qué están aquí y formularás su diagnóstico.

—¿Es… está seguro doctor? —le dije, inseguro—. ¿Y si alguno de los  pacientes sufre un episodio violento? Leer más…

Hay que ser como niños

30 marzo, 2011

¿Estás sin inspiración, o te faltan ideas? Todo cuanto hay a tu alrededor es material literario en potencia. Tan sólo tienes que aprender a ver las cosas como un niño… ¡y sus padres! :D

 

—¿Qué es la luz? —preguntaba su hijo.

—Es lo que le sucede a la oscuridad cuando sonríes.

 

—¿Qué es la oscuridad? —preguntaba su hija. Leer más…

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